REFUGIOS HECHOS CON NIEVE

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Por aquello de adaptar las entradas técnicas a las estaciones del año, hablaremos de construir refugios de nieve, que podrían salvarte la vida en una emergencia o proporcionarte, en un entorno menos dramático, una experiencia inolvidable en la naturaleza.

Solo con el calor humano, el interior de un refugio de nieve suele mantenerse a cero grados, aunque en el exterior haya muchos grados bajo cero; por supuesto que el factor viento aquí no nos influye, lo cual es una gran ventaja. Además, cualquier refugio de nieve, una vez compactado (construcciones con nieve polvo), es más resistente al viento que la mejor tienda.

Hay que tener muy presentes algunas cuestiones.

Tened presente que es peligroso practicar el dormir en un refugio de nieve, sin la experiencia necesaria para hacerlo en condiciones. En los primeros ensayos contad con otra protección (tienda, refugio de montaña) y sería  mejor que os acompañara un experto: no vale que tenga solo experiencia en nieve si nunca ha hecho un refugio con ella.

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Un refugio de nieve es, como su nombre indica, una construcción cerrada, una simple zanja sin tapar no es un refugio de nieve. En algún caso extremo, la nieve acumulada dentro ha protegido a quien se cobijaba en él, pero por desgracia en otros casos no ha sido así.

Puede haber condiciones poco habituales que hagan peligroso dormir en la naturaleza.

Si una situación difícil te sorprende por accidente, es probable que un refugio de nieve te salve la vida, pero no es una casa con calefacción.

Como decía el refrán “quien evita la ocasión, evita el peligro”. Hay muchas formas de evitar un vivaque de urgencia. Una de ellas es no realizar la actividad si las condiciones meteorológicas son malas, como fuertes vientos y bajas temperaturas, y, si se declaran sin previo aviso, lo más sensato es darse la vuelta y dejarlo para otro día mejor.

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En estos casos de “abortar misión” a la carrera, ayudas como un GPS o un plano y una brújula bien usados (mejor contar con todos los sistemas) son vitales y, por supuesto, también las condiciones físicas, el equipo y disponer de bebidas calientes (un termo ya que no suele haber tiempo para usar un infiernillo).

Por supuesto que la suerte juega también una baza importante. Hay situaciones irreversibles hasta para un experto, pero en general son las personas inexpertas las que tienen más riesgo de tener sorpresas desagradables.

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Tipos de refugios de nieve

 Básicamente, existen cuatro formas de construcción con nieve.

  1. Cavando cuevas en la nieve, tanto en ladera como en el suelo (“guarida de zorro”). También el vivaque de conífera (cavando para buscar el tronco de un árbol de hoja perenne que nos haga de cúpula protectora). Si hay suficiente nieve, son los más rápidos y, en consecuencia, son los sistemas prioritarios en una emergencia.
  2. Cortando bloques: un iglú o distintas construcciones con bloques de nieve. Pueden emplearse elementos externos para sustentar los bloques, como unos esquís. Aunque el iglú sea lento de construir, otros refugios de bloques pueden ser relativamente rápidos en situaciones en las que no podamos hacer una cueva de nieve.
  3. Combinando ambas técnicas: una tumba cavada en el suelo con un techo de bloques o una cueva con la pared exterior hecha de bloques. También es rápido conseguir un cobijo con estos sistemas si las condiciones de nieve acompañan. Al sacar los bloques conseguiremos el hueco en el que dormir.
  4. Amontonando nieve: es un recurso extremo cuando no hay mucha cantidad de nieve y esta es en polvo. La nieve se amontona y se compacta sobre algo (mochilas, raquetas, bolsa de plástico o bolsas llenas de ramas o nieve) que luego retiramos para agrandar el hueco y conseguir espacio para poder dormir dentro. Es lento pero, en ocasiones, el único recurso. En una tormenta podemos aprovechar que el viento acumulará la nieve sobre cualquier obstáculo, por ejemplo nuestro propio equipo amontonado. Este es un sistema de vida o muerte y por desgracia no siempre da resultado. Es difícil con viento fuerte esperar a que la nieve se acumule y luego cavar dentro del montón. Igualmente, meterse en una zanja y taparse con una capa de agua o similar y esperar a que te cubra la nieve, aunque más rápido, tampoco es infalible. Con todo, es mejor que estar, expuesto al viento sin ninguna protección.
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Es vital saber determinar qué refugio hacer. Dependiendo de las condiciones, intentar levantar unrefugio inadecuado no solo será una pérdida de tiempo y esfuerzo, sino que también, en una emergencia, te podría costar la vida.

Consideraciones generales

Todos los refugios deben tener lo siguiente:

  1. Entrada a un nivel más bajo que el área de dormir, si la cantidad de nieve lo permite.
  2. Fosa de frío o zanja más baja que el lugar donde se  duerme. Es el lugar donde se acumula el aire frío y lo más fácil es hacerla en la entrada. La diferencia de temperatura en la fosa de frío con respecto al resto del refugio suele ser de dos a cuatro grados menos.
  3. Paredes pulidas lo mejor posible, para que no goteen encima de nosotros si se sobrecalienta el interior.
  4. Orificios de ventilación, mejor abiertos de abajo arriba para que se pierda menos calor.
  5. Paredes de 8 a 10 cm de espesor como mínimo, aunque es conveniente que sean más gruesas como de 15 a 20 cm. En el caso de construcciones con bloques, es difícil cortar bloques finos sin que se partan. En el caso de las cuevas excavadas, normalmente, tendremos mucho más grosor de nieve encima.
  6. Techo a una altura no superior a metro y medio (en un iglú) si no es así, el aire caliente, al ascender, estará demasiado alto sobre nuestro cuerpo. Las cuevas y otros refugios de nieve similares suelen ser más bajos, ya que su construcción, normalmente, no permite mucha altura y dentro, también normalmente, habrá menos gente para calentarlas con su calor corporal.

 Vida dentro de un refugio de nieve

Es fundamental aislarse del suelo con elementos artificiales como esterillas aislantes o cualquier material que sirva para este fin, y que podamos encontrar, por ejemplo, en un accidente aéreo o de coche.

Si no tenemos otra cosa, pueden usarse agujas de pino o musgo seco, que nos servirán también como aislante e incluso como manta. Recordad que a partir de una cierta altura este material es escaso o realmente inexistente.

Hay que sacudir la nieve de la ropa y del calzado cuando entréis en el refugio, con una rama de abeto, por ejemplo, evitaréis humedad suplementaria.

Si no hay mucho sitio dentro, las mochilas pueden quedarse fuera, cerca del iglú, todas juntas y tapadas con un plástico o sin nada si no lo tenemos. Es preferible marcar el lugar donde dejéis el equipo con bastones o esquís firmemente clavados de pie, lo que evitará que si hay una ventisca no podáis encontrar vuestro equipo.

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Acoplarse para dormir en un espacio tan pequeño y con superficies tan frías no deja de ser una prueba para la convivencia de un grupo. Mejor hacerlo uno a uno, todos a la vez es casi imposible.

El interior puede calentarse con una simple vela u horni­llo, e incluso llegar a 15 grados sobre cero, pero cuidado con las intoxicaciones por monóxido de carbono. Si no hay buena ventilación, encender solo para calentar y cocinar y no dejéis el fuego toda la noche ya que el calor humano será suficiente.

Recordad que una fuente de calor que no seáis vosotros, aparte del peligro de intoxicación, puede ayudar a que os quedéis sin casa por sobrecalentamiento, así que atentos a las goteras.

 Conservad dentro del refugio un elemento para cavar (pala, piolet…) y así poder salir si se derrumba o nieva en exceso.

Marcad la parte más alta del refugio con una banderola hecha con un palo o bastón de esquí y un trapo de color o algo similar. Permitirá localizar el refugio entre la ventisca o después de una nevada. Esto, en una emergencia real, ayudaría a que vuestros potenciales rescatadores os encuentren.

Recordar que dentro de un refugio de nieve los sonidos exteriores se oyen más tenues. ¡Atención si estáis esperando ayuda!

. En la próxima hablaremos de los iglús, los más famosos, pero también los más difíciles de construir de entre todos los refugios de nieve.

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